Un cálido espacio de piedra y madera, un entorno de libertad... Al norte, las Peñas de Aia, antesala Pirenáica, una de las moles de granito más antiguas. Más alla, la mar y, marcando el norte,la estrella Polar. Al sur, Bianditz; la espesura de los bosques esconde los restos dejados por nuestros antepasados. Y, en este entorno, sol y luna dibujan a diario el camino que va de este a oeste.
